Esta página tiene 2 fiestas muy interesante por eso ese nombre tan especial de esta página y si quieres saber cuales son, aquí están:
La Giubiana de Italia una fiesta muy interesante y bonita además de entretenida y seguro que quieres ver como es pues aquí lo tienes:
La Giubiana:Italia: es una fiesta tradicional muy popular en las regiones italianas de Piamonte y Lombardía, especialmente en la Brianza. El último jueves del mes de enero se encienden grandes hogueras en las plazas. Se quema la Giubiana, que es un gran títere de paja vestido con harapos (representa una bruja).El muñeco vestido con harapos parece simbolizar el año recientemente terminado, que está listo para arder y dejar paso al nuevo año. Se piensa que esta tradición se remonta a tiempos antiquísimos y que su adopción por el cristianismo dio lugar en Italia a la aparición de otras fiestas populares como la de la Befana. Esa fiesta posee elementos de varias épocas. El origen de la hoguera para ritos propiciatorios agrícolas de fin de invierno es céltica y precéltica. El origen del nombre Giubiana es del dios romano Júpiter (época romana pagana o protocristiana). El origen del personaje como bruja es medieval.El Achetringele en Laupen es una fiesta bastante rara de el municipio de Laupen y si quieres saber más aquí está:
El Achetringele en Laupen:En esta fiesta el bullicio es grande y tal vez se da un ambiente un poco rústico. Los muchachos participantes de este municipio se reúnen cerca del castillo y desde ahí van bajando al pueblo. En el grupo se distingue tres tipos distintos de personajes: los Achetringeler agitando las Treicheln (grandes campanas de vaca), los Bäsemanne (hombres con escobas) portando largos bastones con unas ramas de enebro atadas en los extremos y los Blaateremannli unos hombrecitos con globos (en realidad, vejigas de cerdo infladas). En algunas plazas se detienen y el líder del grupo se despide con versos del año que finaliza, deseando a la población un feliz año nuevo. Entre verso y verso, los Bäsemanne van sacudiendo sus palos entre las hileras de espectadores. Una vez finalizado el cortejo, los Bäsemanne y los Blaateremannli, armados de sus vejigas de cerdo infladas, van cacheteando sobre todo a las jóvenes mozas hasta dejar reventados sus utensilios. El contraste entre la tranquilidad del cortejo con sus felicitaciones y la segunda parte más salvaje indica la antigüedad de esta usanza, así como su variación por parte de los adultos.