Toma, toma la tina

La Tomatina es una fiesta muy popular en España y además esta fiesta es súper divertida y ¿por qué no saber un poco más sobre ella?

Natalia: La Tomatina es una fiesta que se celebra en el municipio valenciano de Buñol, en la que los participantes se arrojan tomates los unos a los otros. Se celebra el último miércoles del mes de agosto, se asegura dentro de la semana de fiestas de Buñol. En torno a las 10 horas empieza el primer evento de la Tomatina. Es el "palo jamón", parecido a la cucaña, que consiste en subir a un poste engrasado con un jamón en la parte superior. Mientras esto sucede, el grupo trabaja cantando y bailando mientras se duchan con mangueras. Una vez que alguien es capaz de soltar el jamón del palo, se da la señal de inicio. La señal para el comienzo se da a eso de las 11, cuando suena la carcasa, y comienza el caos. Varios camiones lanzan los tomates en abundancia en la Plaza del Pueblo. Los tomates proceden de Xilxes Castellón, donde son menos costosos y se cultivan específicamente para estas fiestas, ya que no son de buen gusto para el consumo. Para los participantes se recomienda el uso de gafas protectoras y guantes. Los tomates deben ser aplastados antes de ser lanzados para que no dañen a nadie. Después de exactamente una hora, la lucha termina al disparo de la segunda carcasa anunciando el final. Toda la plaza queda teñida de rojo y se forman ríos de jugo de tomate. El proceso de limpieza de las calles lo realizan camiones de bomberos. Los participantes aprovechan las mangueras que les ceden los vecinos para quitarse el tomate pegado al cuerpo. Algunos se acercan al charco de “los peñones” para lavarse. Tras la limpieza, las calles del pueblo, que son de un tipo de piedra, debido a la acidez del tomate tienen que desinfectar y limpiar a fondo todas las superficies. 40 mil personas participaron en la fiesta de la Tomatina de Buñol (Valencia), la guerra de los tomates que desde 1944 se celebra el último miércoles de agosto. La Tomatina atrae a un número creciente de extranjeros. También se habilitan espacios para instalar duchas para que los asistentes a la Tomatina puedan lavarse al terminar la batalla, además de las mangueras que el Ayuntamiento y los vecinos de la ciudad ofrecen a los participantes. Muchos participantes acuden al río Buñol para refrescarse tras el festejo. La Tomatina se remonta al año 1944, cuando un grupo de jóvenes de la localidad provocó una pelea durante las fiestas, utilizando tomates de un vendedor de frutas. Anualmente se fue consolidando la tradición, a pesar de la reticencia de algunas autoridades, que llegaron a prohibirla en los años cincuenta. En 1957, la alcaldía autorizó finalmente la fiesta y desde entonces se encarga de organizarla.